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Con Rulfo, hay un antes y un después en la narrativa mexicana: Eduardo Antonio Parra

* Con el escritor Elmer Mendoza, celebran en conversatorio el centenario de Juan Rulfo

P - 18 May 2017 Lectura en Voz Alta y Conservatorio en torno a Juan Rulfo 16

Culiacán, Sin., jueves 18 de mayo de 2017

Comunicado de prensa No. 495

La figura y la obra del escritor mexicano Juan Rulfo, fue recordada este miércoles en el centenario de su nacimiento y  en el marco de las Jornadas Literarias Gilberto Owen 2017, en el conversatorio Vida y obra de Juan Rulfo, con la presencia de los escritores Eduardo Antonio Parra y Elmer Mendoza, con Eduardo Ruiz Sosa, como moderador.

En la Sala de Arte Joven del Instituto Sinaloense de Cultura, ambos escritores coincidieron en el parte aguas que ha sido la obra de Rulfo en la literatura mexicana, por la cual se puede considerar que, así como hay un Antes y un Después de Cristo, en la literatura mexicana, esta se divide en Antes de Rulfo y Después de Rulfo.

Eduardo Antonio Parra narró sus primeros encuentros con Rulfo, al leer, escolar aun, la novela Pedro Páramo, la cual aunque confusa, ejerció su atracción en su primera juventud, de tal modo que al tiempo, cuando cayó en sus manos El llano en llamas, tuvo que ceder al estilo del autor de pasar de un tema a otro, en un “capítulo” y otro.

“Cuando un profesor me preguntó que me parecieron, le dije eso y me dijo que El llano en llamas era un libro de cuentos, y que debería aprender la diferencia entre cuento y novela”.

Respecto a Pedro Páramo, cuando le dije que le entendí poco, me dijo “no hay nada que entender: todos están muertos…. ¡Eso es lo chingón!”.

Y dijo que Rulfo plasmó en su obra, aunque breve, mucho de su autobiografía, de sus paisajes rurales, sin embargo, hay que buscar la influencia que lo llevó a crear Pedro Páramo, y mencionó a algunos autores mexicanos y franceses en quienes puede reconocerse la huella de Rulfo.

Expresó que “Rulfo ha derramado su influencia más en los escritores del norte de México que en los del sur, pero su narrativa irradia hacia todos los autores de habla hispana; cada nueva lectura me hace pensar que aún guarda muchos secretos que tardaré en desentrañar”.

Por su parte, Elmer Mendoza narró como leyó Pedro Páramo cuando estudiaba ingeniería en electrónica, en la ciudad de México, y relató algunos aspectos de su vida, como su relación con Octavio Paz, tan distante, y la frase que se le atribuye, de que “en México, la poesía descansa en Paz”.

También narró las veces que vio a Rulfo durante su tiempo en el ex Distrito Federal, de su afición a jugar ajedrez con partidas que nunca completaba ya que no le interesaba ganar, y eso se refleja en su novela, de la que se dice que no tiene clímax.

El conversatorio fue precedido por una Lectura en voz alta, con la participación de los jóvenes escritores sinaloenses Arián Castro Murillo, Aidé Canizales Espero, Vladimir Márquez, Anehel Ramírez, Heriberto Díaz Peña y Hernán Arturo Ruiz, quienes leyeron sus cuentos y poemas.