Dream House
GREGORY CREWDSON, Museo de Arte Sinaloa, viernes 16 de Abril 2010
Narrativas del temor: la fotofragía de Gregory Crewdson
El miedo es acaso uno de los primordiales afectos a partir de los cuales se instituye una ciudad: las calles, los hogares, las habitaciones no son sino la distribución de uno o varios espacios de acuerdo a un temor originario, ese factor angustiosamente irremediable que constituye al espíritu y la cultura.
En un restringido sentido, hacer trayectoria consiste en abrir una herida en la concepción habitual del tiempo como historia. En la medida en que una creación artística impide cicatrizar esa separación entre el hombre y su pertenencia social deviene objeto de una fascinación que difícilmente puede ser desligada de la morbosidad pues muestra ese contenido psíquico que tiende a reprimirse o a desplazarse bajo la figura del cinismo y el olvido. Neoyorquino de nacimiento, Gregory Crewdson representa para el panorama internacional una figura de primer orden en el ámbito de la fotografía. Su obra encarna esa vejación psicológica de la cual es víctima no sólo el ciudadano norteamericano que habita en las periferias de la ciudad, sino gran parte de los individuos que se encuentran sumergidos bajo las murallas de un alcázar citadino. Cada una de las escenas capturadas y minuciosamente trabajadas por este extraordinario fotógrafo trata de reproducir de un modo ejemplar el aspecto más inmediato de un estado psíquico: la soledad, la alienación y el abandono o acaso el saber que la vida de un momento a otro perderá su sentido son ilustrados con la precisión que los recursos digitales ahora permiten. Crewdson, un obsesionado por el detalle, deja caer todo el peso narrativo en las pequeñas cosas que ornamentan las escenas; el vocabulario de su obra está esparcido en los objetos y en cómo los personajes se asocian a ellos recreando una historia que muy probablemente no sucederá siempre de la misma manera.
En Crewdson la inmovilidad es inquietante: es imposible no vaciar nuestras propias expectativas en la expresión de cada uno de los modelos. Todo gira entorno a la incertidumbre, al miedo que produce el no saber integrar una situación en un orden social y psicológicamente aceptable. Sus imágenes nutren la sospecha de que algo grave sucede en ellas y repuntan el hecho de que el miedo y la nostalgia son incurables; hacen constar que todo sistema social es desde su inicio una empresa fallida. La notable belleza de su obra brilla por su imperfección. En cierto modo, Gregory Crewdson acentúa en la mirada de sus modelos ese sentimiento de inferioridad que en determinado momento acosa a cualquier individuo, que se agudiza cada vez que abandonamos la ciudad y nos internamos en las enconantes paredes del hogar. Los temas y preocupaciones del autor se centran en buscar la forma de trastocar la sensibilidad del espectador para que éste se descubra como sujeto de su propuesta narrativa: es necesario tener en cuenta que ese aparente protagonismo de los personajes está en vilo y presto a ser apropiado por un tercero.
Que el espectador incorpore su propia historia es una de las cosas que la fotografía permite; y esto lo sabe bien Gregory Crewdson quien con su particular estilo surrealista favorece con especial concisión el carácter ambiguo e irresoluto de la narración fotográfica. La transparencia de su obra se determina por la tensión y el desconcierto que genera; el temor como epicentro y la ciudad como escenario fungen como reveladores de una realidad improbable mas no por ello inasequible; lo doméstico, la aparente cotidianeidad recobran un nuevo sentido cuando son intervenidos por un agente extraño y perturbador. El antes y el después son desvirtuados aquí por un perpetuo y por tanto angustiante presente que confiere a la obra un valor excepcional. En última instancia, Crewdson parece precisar la imposibilidad de conseguir un mundo perfecto.
Marco Sanz



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